Tirar una piedra

Paseas por el museo, llegas a una sala tranquila y te quedas pensando. Pasa poco o mucho tiempo, eso da igual, has atravesado uno de los cuadros y estás al otro lado de la línea. Por fin estás solo. Quieres hablar ahora. Dentro hay una luna partida que se refleja en el cristal de tus gafas. Te las quitas, quieres mirar a la charca, ahora la luna es más grande. La belleza se hunde en tus pupilas. Durante una mirada, una luz esperanza te paraliza delante mientras oyes un estruendo que te advierte del mundo que arde detrás. Puedes seguir mirando o puedes tirar una piedra.